Tener experiencia sigue siendo una ventaja. Pero hoy, por sí sola, puede no ser suficiente.
La Inteligencia Artificial, la automatización y las nuevas herramientas digitales están modificando tareas, procesos y formas de trabajar a una velocidad que obliga a profesionales de distintas edades a mantenerse actualizados. Para quienes ya llevan 15, 20 o más años construyendo una trayectoria laboral, este escenario plantea una pregunta especialmente relevante: ¿cómo incorporar nuevas competencias sin dejar atrás todo lo aprendido?
Ese es uno de los desafíos que está detrás de +40xIA.
Impulsada por UdeC Capacita y OTIC CChC, en articulación con IRADE y SENCE Biobío, y con el respaldo del Gobierno Regional del Biobío, la iniciativa busca generar oportunidades de formación para personas mayores de 40 años, conectando su experiencia con herramientas vinculadas a Inteligencia Artificial, competencias digitales y productividad.
La idea no es volver a empezar. Es sumar nuevas herramientas a una trayectoria que ya tiene valor.
Cuando actualizarse no significa partir desde cero
Hablar de reconversión o actualización laboral puede dar la impresión de que las competencias anteriores dejan de servir frente a la tecnología.
Pero ocurre justamente lo contrario.
Quienes han pasado años resolviendo problemas, tomando decisiones, trabajando con equipos o enfrentándose a situaciones reales dentro de una organización poseen algo que ninguna herramienta digital entrega automáticamente: experiencia y criterio.
La oportunidad está en aprender a complementar esas capacidades.
Desde UdeC Capacita, Jorge Bizama ha planteado que la Inteligencia Artificial puede transformarse en un apoyo para hacer más con el mismo tiempo y ampliar las posibilidades profesionales de quienes ya cuentan con una base sólida de conocimientos.
Esto abre un escenario distinto al de simplemente “aprender IA”. Se trata de entender cómo utilizarla dentro del propio trabajo, incorporarla a procesos conocidos y aprovecharla para potenciar capacidades que las personas ya han desarrollado.
Por eso, uno de los objetivos que se proyecta desde +40xIA es que el talento del Biobío pueda ampliar también sus fronteras laborales: trabajar desde Concepción o desde la región para organizaciones ubicadas en otros lugares, aprovechando las posibilidades que hoy entregan la digitalización y las nuevas modalidades de trabajo.
El verdadero desafío es anticiparse
La actualización de competencias se vuelve especialmente relevante cuando ocurre antes de que una brecha se transforme en una barrera laboral.
Durante el desarrollo de +40xIA, la Seremi del Trabajo y Previsión Social del Biobío, Camila Álvarez Sanhueza, puso el foco precisamente en esa anticipación.
“Mientras más pronto podamos apuntar, y de forma más certera y anticipada, mejor vamos a proyectar las trayectorias laborales”.
Su reflexión toca un punto importante: las personas mayores de 40 años todavía tienen muchos años de vida laboral por delante. Esperar a que determinadas competencias queden obsoletas para recién comenzar a actualizarlas significa llegar tarde a un cambio que ya está ocurriendo.
La formación continua permite recorrer el camino en sentido contrario: identificar qué capacidades comienzan a ser necesarias y entregar herramientas para incorporarlas mientras la experiencia sigue siendo plenamente aprovechable.
Desde la Universidad de Concepción, Maximiliano Figueroa, Director de Relaciones Institucionales, también ha destacado esta complementariedad entre trayectoria y nuevos conocimientos.
Incorporar herramientas de Inteligencia Artificial, señaló, permite sumar capacidades a la formación técnica y profesional que las personas ya poseen.
Y probablemente ahí está una de las ideas más importantes del programa: actualizarse no significa reemplazar la experiencia, sino darle nuevas posibilidades de aplicación.
¿La tecnología viene a reemplazar puestos de trabajo?
Es una de las preguntas que aparece inevitablemente cada vez que se habla de Inteligencia Artificial.
Y también es uno de los temas que comienza a instalarse dentro de las empresas.
Luis Zenteno, Gerente de Personas de Puerto Coronel, plantea que el desafío debería mirarse desde otra perspectiva: no como una competencia entre personas y tecnología, sino como un proceso de adaptación.
“La tecnología no está para competir, no viene solamente a destruir valor, no viene a destruir puestos de trabajo”, señaló.
A medida que las tareas repetitivas o mecánicas comienzan a transformarse, también cambia aquello en lo que las personas pueden aportar mayor valor. Experiencia, conocimiento de los procesos, capacidad de análisis, criterio y resolución de problemas pueden complementarse con herramientas digitales para construir nuevas formas de trabajar.
Por eso conceptos como reconversión y reskilling comienzan a adquirir mayor relevancia.
No necesariamente se trata de cambiar completamente de profesión. En muchos casos, significa adaptar competencias, incorporar nuevas herramientas y preparar a las personas para puestos de trabajo que también están evolucionando.
Para Puerto Coronel, aportar becas a +40xIA responde justamente a esa mirada: acompañar a personas mayores de 40 años para que puedan fortalecer sus posibilidades de empleabilidad o desenvolverse mejor dentro de sus actuales espacios laborales.
Prepararse para los cambios del trabajo no puede quedar únicamente en manos de las personas.
Las organizaciones también pueden participar activamente creando oportunidades para que ese aprendizaje ocurra.
Desde Huachipato, Silvana Villaseñor, Subgerenta de Personas y Cultura, ha destacado el valor de entregar conocimientos y herramientas a personas mayores de 40 años que permitan fortalecer sus posibilidades de reinserción laboral.
Esa mirada comienza a instalar otra pregunta: ¿qué pueden hacer las empresas hoy para que el talento con experiencia siga teniendo oportunidades mañana?
En +40xIA, esa respuesta ha comenzado a materializarse a través de becas.
Universidad de Concepción, Compañía Siderúrgica Huachipato, Puerto Coronel y ARAUCO decidieron sumarse a la iniciativa y contribuir a generar oportunidades de formación.
Lo relevante no está solamente en alcanzar una determinada cantidad de participantes. Está también en construir un modelo donde empresas, instituciones, academia y actores públicos puedan abordar conjuntamente un desafío laboral que afecta a toda la región.
De 100 becas a una conversación mucho más grande
Cuando +40xIA comenzó a darse a conocer en mayo, la primera meta era generar 100 oportunidades de formación.
Al momento de su lanzamiento oficial, realizado el 15 de octubre en el Gobierno Regional del Biobío, ese objetivo ya había sido superado.
Pero el crecimiento del programa permite mirar más allá de esa cifra.
Para Bárbara Veyl, Gerenta de Vinculación e Innovación Social de OTIC CChC, la experiencia demuestra el potencial que existe cuando distintas organizaciones logran identificar un problema común y trabajar de manera conjunta para abordarlo.
“Cuando las instituciones se unen y hacen buenos diagnósticos de las realidades y de los desafíos regionales (…) tenemos la posibilidad de hacer grandes cosas”.
IRADE ha cumplido también un rol de articulación con el ecosistema empresarial. Desde la organización, su Gerente de Desarrollo y Alianzas, Óscar Sánchez Aspe, ha destacado la posibilidad de que las empresas generen oportunidades que no se limiten únicamente a sus propios equipos, sino que alcancen también a sus comunidades.
Así, lo que comenzó con una meta de becas empieza a abrir una conversación más amplia sobre empleabilidad, formación continua y adaptación tecnológica en el Biobío.
La experiencia todavía tiene mucho por aportar
+40xIA avanza ahora desde la articulación hacia la formación de las personas que serán parte de esta ruta. Para 2027, la proyección es alcanzar a 500 participantes y continuar ampliando una iniciativa que nació desde el Biobío con la mirada puesta en un desafío que trasciende a la región.
La transformación que está generando la Inteligencia Artificial en el mundo del trabajo no es exclusiva de un territorio ni de una industria. La necesidad de actualizar competencias, acompañar procesos de reconversión y aprovechar la experiencia de quienes llevan años aportando al mercado laboral es un desafío que también se observa a nivel nacional.
En ese escenario, +40xIA busca que el Biobío pueda avanzar desde una experiencia concreta hacia una propuesta con capacidad de crecer, sumar nuevos sectores y abrir oportunidades para que más personas puedan incorporar Inteligencia Artificial a sus competencias sin dejar atrás el conocimiento acumulado durante años de trayectoria.
Para lograrlo, la participación de nuevas empresas e instituciones será fundamental.
Sumarse significa contribuir a que más personas accedan a formación, pero también ser parte de una conversación sobre cómo queremos enfrentar la transformación del trabajo y qué rol pueden asumir las organizaciones en la preparación del talento para los próximos años.
El llamado está abierto a empresas que quieran aportar nuevas becas, ampliar el alcance de esta iniciativa y ser parte de un desafío que comenzó en el Biobío, pero que tiene el potencial de proyectarse hacia otros territorios del país.
Porque la transformación tecnológica no debería significar dejar atrás a quienes ya acumulan años de experiencia. Puede ser también una oportunidad para potenciar esa trayectoria, combinarla con nuevas capacidades y construir perfiles preparados para un escenario laboral diferente.
El desafío no es elegir entre experiencia o tecnología.
Es lograr que ambas avancen juntas.
