La implementación de la Capacitación Ley TEA, desarrollada junto a Fundación Juan XXIII, marcó un punto de inflexión en la estrategia formativa de UdeC Capacita, al abrir una nueva línea de capacitaciones orientadas específicamente a establecimientos educacionales. Este programa surgió a partir de un levantamiento de información clave realizado junto a la fundación, que permitió identificar una necesidad concreta y permanente del sector: la obligación anual de capacitar en materias de Trastorno del Espectro Autista (TEA) y convivencia escolar.
A partir de este diagnóstico, se diseñó e implementó un programa formativo, tanto en contenidos como en enfoque metodológico. Esta capacitación se posicionó como una iniciativa de alto valor estratégico, diseñada para responder de manera rigurosa a los requerimientos normativos y a los desafíos reales que enfrentan las comunidades educativas en materia de inclusión y convivencia.
La ejecución del programa impactó a más de 800 participantes, pertenecientes a 9 establecimientos educacionales, cumpliendo de forma consistente con los objetivos técnicos, normativos y administrativos definidos desde el inicio del proceso. La magnitud de la convocatoria y el alcance de la capacitación reflejan la relevancia de la temática y la pertinencia del diseño formativo desarrollado.
Un programa diseñado desde la necesidad del sector educativo
La correcta ejecución de la Capacitación Ley TEA se sostuvo en una comunicación constante, una coordinación fluida entre los equipos y un acompañamiento cercano durante todas las etapas del proceso, desde el diseño hasta el cierre de la capacitación. Este enfoque permitió no solo dar cumplimiento a las exigencias asociadas a la Ley TEA, sino también generar confianza, claridad y valor para la Fundación Juan XXIII y los establecimientos participantes.
El programa abordó la temática desde una mirada aplicada, orientada a entregar herramientas concretas para la comprensión del TEA, el fortalecimiento de la convivencia escolar y la mejora de las prácticas educativas, contribuyendo a la construcción de entornos más inclusivos y conscientes de la diversidad.
Como resultado de esta experiencia, se realizaron reuniones posteriores de evaluación y proyección, donde se identificó una clara alineación de ejes estratégicos con colegios y comunidades educativas. Este proceso abrió paso a la preparación de nuevos cursos, entre ellos programas vinculados a convivencia escolar y mediación, ampliando el alcance de esta línea formativa y proyectando su continuidad en el tiempo.
Un trabajo que demuestra cómo una formación bien diseñada puede transformarse en una herramienta clave para el desarrollo de comunidades educativas más inclusivas, preparadas y sostenibles.