La Región del Biobío tiene un mapa de sus desafíos en formación laboral. En el marco de una mesa de trabajo estratégica impulsada por la OTIC – Cámara Chilena de la Construcción y UdeC Capacita, líderes de áreas de Personas y Sostenibilidad de la región se reunieron para levantar en conjunto las brechas de talento más relevantes de cara al período 2026–2027. El objetivo fue claro: no solo diagnosticar, sino construir una hoja de ruta con impacto real en la productividad y el desarrollo de los equipos.
Del intercambio emergió un consenso transversal que cruza industrias con igual urgencia. La inteligencia artificial y las habilidades blandas se posicionaron como los dos grandes pilares para el desempeño técnico y humano de las organizaciones. No como tendencias futuras, sino como necesidades presentes que ya están redefiniendo los perfiles laborales y los estándares de formación en las empresas de la zona.
Una agenda de formación que responde al mercado del trabajo actual
La conversación también abrió espacio a temáticas que reflejan transformaciones más profundas del mercado laboral. La empleabilidad de jóvenes y adultos mayores cobró protagonismo como una preocupación compartida entre los asistentes, al igual que la necesidad de avanzar en la formación de cuidadores, una proyección que anticipa los cambios demográficos y sociales que la región ya está enfrentando. Estos focos evidencian que la capacitación, cuando se piensa desde el territorio, adquiere una dimensión estratégica que va más allá de la actualización técnica.
Por parte de la OTIC CChC, participaron Bárbara Veyl, Gerenta de Vinculación con el Medio, y Claudia Jaña, Subgerenta de Innovación Social, quienes se desplazaron al sur para conectar directamente con actores clave de la región. La presencia en terreno fue parte de una decisión deliberada: escuchar de primera fuente las necesidades locales para traducirlas en respuestas de formación concretas y pertinentes.
Desde UDEC Capacita estás iniciativas no buscan solo generar un diagnóstico puntual, sino construir un vínculo de trabajo continuo entre la universidad y los actores productivos de la región. Un modelo que integra el levantamiento de necesidades con el diseño de soluciones formativas y el seguimiento de su impacto en las personas y en la productividad regional.
