La comunicación efectiva, forma parte de las denominadas habilidades blandas, el conjunto de valores, aptitudes y características que moldean la personalidad y dan valor agregado a las personas frente a determinados contextos, en este caso, el laboral. Para desarrollarlas, se necesita de un razonamiento que las máquinas no tienen, por eso, son propias de la emoción y el intelecto humano.
Para que este proceso resulte eficiente, se deben considerar ciertos factores. Es necesario que los mensajes sean claros, entendibles y estén bien dirigidos. Algunos de los aspectos a tener en cuenta son:
- Canal: medio por el cual se remite el discurso.
- Código: reglas lingüísticas que se comparten.
- Contexto: entorno que rodea la situación comunicativa.
- Retroalimentación: efecto que el mensaje produce en el receptor.
Si bien no existe una fórmula que asegure la eficacia al momento de anunciar algo, todos estos elementos tienen un rol muy importante en el diálogo entre un emisor y un receptor, y de una forma u otra, influyen en que esta acción tenga éxito o no.
¿Cómo implementarlo en tu entorno laboral?
La comunicación no solo incluye las fases habladas de una interacción, por el contrario, son muchas las cosas a las que hay que prestar atención al momento de platicar.
Las dos más relevantes son el contacto visual y el lenguaje no verbal. El mantener una mirada atenta, directa a los ojos y mostrando interés, hará que tu mensaje gane seguridad y genere confianza en el receptor. De igual forma, el uso de tu cuerpo para complementar tus ideas denotará una coherencia entre tu semblante y lo que quieres decir.
✍🏻 Preocúpate del movimiento de tus manos, tu expresión corporal, tus gestos y la forma en que te mueves.
Ahora, para que ese discurso sea comprendido con facilidad, se recomienda que emplees un mensaje conciso, es decir, sin caer en ambigüedades. Usa un vocabulario sencillo, que se pueda entender sin mayores complicaciones y que se ciña a un lenguaje formal.
Para reforzar una alocución, intenta siempre utilizar frases de aprobación, como halagos o notas positivas, esto enriquecerá la conversación y permitirá que el intercambio de mensajes sea más fluido.
Una arista sustancial en la comunicación efectiva, y en cualquier relación interpersonal, es la escucha activa: la clave para que un interlocutor pueda expresarse plenamente.
Aunque pueda parecer que oír a otra persona es una tarea fácil, este tipo de escucha requiere un máximo esfuerzo en términos tanto cognitivos, como de empatía. Se trata de validar emocionalmente lo que el otro dice y demostrar interés en los temas que propone.
Finalmente, verás que teniendo en cuenta estos puntos, podrás desenvolverte de mejor manera en el plano comunicacional y así conseguir mayores éxitos en tu trabajo.
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